Las Guerras Cántabras: introducción

Sin duda uno de los temas que más llama la atención en cuanto a la historia de los pueblos prerromanos de la Península Ibérica es el episodio de las guerras cántabras, ya sea por la importancia que los hechos tuvieron en la política exterior de Octavio Augusto o por el asombro que aún nos causa la extraordinaria resistencia que ofrecieron los cántabros al Imperio Romano. Por esto, ha llegado el momento de dedicar algunas palabras a las guerras cántabras en este blog. Ya que se trata de un conflicto bien detallado por las fuentes clásicas y acerca del cual la arqueología sigue ofreciendo información, comenzaré con un breve resumen de lo que fueron las guerras cántabras para ir entrando en detalles más concretos en próximos artículos.

guerras cántabras

Augusto con la corona triunfal (Gliptoteca de Múnich)

Los antecedentes de las Guerras Cántabras

Antes del comienzo en sí de las campañas que forman las guerras cántabras, ya existieron antecedentes en los que los cántabros se enfrentaron a Roma. Tito Livio nos cuenta que ya en el año 151 a.C. los cántabros ayudaron a los vacceos en el contexto de las guerras celtíberas, un apoyo significativo ya que precisamente eran los cántabros quienes tradicionalmente descendían hasta las tierras de los vacceos para el saqueo. También los cántabros mostraron su voluntad de ayudar a Numancia provocando la huida de las tropas romanas ante semejante noticia y se les menciona en el transcurso de las guerras sertorianas. Por último, Julio César habla de la presencia de cántabros en la batalla de Ilerda (Lérida) en el año 49 a.C.

Las causas de las Guerras Cántabras

Existen varias causas posibles para el inicio de las guerras cántabras.

  • Detener las incursiones cántabras en los territorios vecinos para el aprovisionamiento de cereal. Este era el motivo principal esgrimido por los romanos.
  • Sofocar revueltas. El hecho de que los cántabros se mostraran rebeldes hacia Roma podría servir de ejemplo para otras tribus, algo que definitivamente no interesaba a los romanos ya que prácticamente el resto de la Península Ibérica ya estaba pacificada.
  • Búsqueda del oro y el hierro de las minas cántabras y también astures, una de las causas más fuertes para explicar los esfuerzos del Imperio Romano en controlar la zona.
  • Acabar con la belicosidad de los cántabros, que no sólo se limitaban a levantarse constantemente contra los romanos sino que además habían apoyado a los rebeldes como Sertorio y Pompeyo durante el transcurso de las guerras civiles.

La causalidad de las guerras cántabras no ha de verse reducida sólo a una de las que he mencionado anteriormente; la acumulación de todas ellas pudo servir como detonante para que Roma se decidiera a intervenir de una forma rotunda. Pero además de estos motivos, existían también las razones particulares de Octavio Augusto, quien incluso en el año 26 a.C. se trasladó a la zona, concretamente a Segisama, para supervisar personalmente las operaciones y trayendo consigo más legiones que apoyaran a las que ya había, sumando un total de siete legiones, esto es, 70.000 soldados.

Augusto y las Guerras Cántabras

Las razones que Octavio Augusto tenía para querer solucionar el problema cántabro pueden ser divididas en cuatro grupos:

  • Estratégicas: finalizar el conflicto en el norte de Hispania supondría poder liberar legiones que enviar a otras zonas del Imperio donde eran requeridas.
  • Económicas: explotar las minas de oro y hierro no sólo alimentaría las arcas de Roma sino que le permitiría dar pagas a los soldados.
  • Políticas: alejarse de Roma durante el tiempo que se implantaban sus reformas ayudaría a rebajar la tensión producida por las mismas.
  • Personales: conseguir prestigio necesario al llevar poco tiempo en el poder y necesitar méritos que demostraran su valía como gobernante.

Las campañas de las Guerras Cántabras

guerras cantabras

Monumento al guerrero cántabro (Santander, Cantabria)

  • Campaña de Augusto
    Octavio establece su campamento en Segisama. Planea una maniobra envolvente con tres columnas que realizan un movimiento de pinza sobre las tropas cántabras, acompañándola de la destrucción de cosechas y poblados y la matanza de ganado y población. Sin embargo, esta táctica fracasa ya que los cántabros no se presentaron para luchar en campo abierto, dedicándose a realizar emboscadas, ataques con armas arrojadizas y cortes de las líneas de suministro. A esto hay que unir una epidemia surgida entre las filas romanas que empeoró con una plaga de ratas, a lo que se sumó una enfermedad hepática de Octavio que hizo que se retirara a Tarraco.
  • Campañas de Antistio y Carisio
    Los generales romanos lograron derrotar a los cántabros en campo abierto a los pies del Monte Cildá, aunque este emplazamiento está por confirmar ya que podría haberse tratado también de Monte Bernorio o La Ulaña. Los supervivientes se retiraron al Monte Vindio, donde murieron por inanición tras el asedio romano. Tras esto, las tropas romanas asediaron la fortaleza de Aracelium controlando así los valles y los pasos de montaña y ayudándose del desembarco de hombres desde Aquitania.

    Octavio regresa entonces a Cantabria, obligándolo a los cántabros supervivientes a bajar de los montes y a entregarles rehenes que fueron vendidos como esclavos. Es en este momento cuando se funda Emérita Augusta (Mérida) para dar tierras a los veteranos del ejército romano. En el 24 a.C, Octavio regresa a Roma.
  • Campañas del 24 a.C. al 16 a.C.
    A pesar de que aparentemente la zona ya estaba pacificada, los cántabros tendieron una emboscada a los romanos tras engañarles ofreciéndoles una entrega de trigo. Lucio Aemilio castiga esta acción saqueando los campos, incendiando ciudades y cortando la mano derecha a los capturados. En el año 22 a.C., los cántabros ofrecen su apoyo a los astures y muestran su desprecio hacia el gobernador Cayo Furnio. Son esclavizados pero la mayoría se suicidaron en Monte Medulio arrojándose a las llamas, degollándose o ingiriendo veneno. Dos años más tarde, en el 20 a.C., surge un alzamiento entre los esclavos cántabros, quienes asesinaron a sus dueños, fortificaron posiciones y asaltaron guarniciones romanas.


Octavio decide entonces enviar a su yerno Marco Vipsanio Agripa a encargarse de la situación. Lo primero que hizo fue resolver un motín surgido en las legiones romanas y a continuación, exterminó a los cántabros en edad militar, les arrebató las armas, les obligó a bajar a las llanuras y arrasó con cosechas, poblados y ganado. Aún en circunstancias así, se produjeron momentos de rebeldía: madres que matan a sus hijos antes de verlos sometidos, un chico que mata a su familia por orden de su padre, un prisionero que se arroja al fuego y cantos de victoria de los guerreros crucificados.

En el año 16 a.C. se produce una nueva sublevación que se salda con la pacificación definitiva de la zona. Tan sólo quedó la Legión IV Macedonica para prevenir incursiones de grupos aislados que permanecían en las zonas costeras y tratar de integrarlos en el mundo romano.

 

BIBLIOGRAFÍA
Peralta Labrador, e. (2003), Los cántabros antes de Roma, Real Academia de la Historia
Regio Cantabrorum

Licenciada en Historia en la Universidad de Alcalá y dedicada desde hace años a los celtas de la Península Ibérica, emprendí esta aventura en forma de blog para dar a conocer a estos desconocidos que son los pueblos celtibéricos. Huyo de los mitos, busco el rigor histórico y muestro aquí los resultados de mis estudios e investigaciones contados de forma amena para que a nadie le dé pereza leer Historia.

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