Desperta Ferro “Antigua y Medieval” nº 45: “Las Guerras Astur-Cántabras”

La conquista de Hispania por parte de los romanos se alargó durante décadas en las que la fiera resistencia de los pueblos celtibéricos junto con las revueltas circunstancias de los últimos años de la República no hicieron sino ralentizar este proceso.

Fue a finales del siglo I a.C., entre los años 29 y 19 a.C., cuando se pudo considerar que la Península Ibérica se encontraba bajo el dominio de Roma por completo, pese a lo cual aún se produjeron algunos esporádicos coletazos de rebelión que fueron acallados rápidamente.

En este número se analiza este proceso desde la óptica de ambos contendientes y profundizando en las circunstancias en las que se desarrollaron las Guerras Astur-Cántabras para comprenderlas bajo todas sus perspectivas.

Águilas en el Cantábrico. La reinterpretación del conflicto

Este artículo hace hincapié en los datos confusos e inconexos que encontramos a la hora de abordar las Guerras Astur-Cántabras ya que algunas fuentes primarias llegan incluso a ser contradictorias.

Respecto a los contendientes, entre los pueblos que salieron al encuentro de Roma en este conflicto se hallaban los astures y los cántabros. Respecto a la participación de los galaicos, se cree que quizá realizaron funciones en la retaguardia.

Sobre los romanos se conocen los nombres de las legiones que participaron y también que establecieron campamentos en la zona. Sin embargo, cada vez hay nuevos descubrimientos en este sentido y, por lo tanto, nuevas interpretaciones así que la reconstrucción de las campañas se hace más difícil.

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Cántabros y astures. Los últimos hispanos frente a Roma.

Los enemigos de Roma en el norte de la Península Ibérica eran sociedades indoeuropeas jerarquizadas de tipo guerrero que sobrevivían mediante una agricultura de subsistencia de montaña y una ganadería intensiva. Su cultura contiene trazos de celtiberización que seguramente les llegó desde la Meseta.

Respecto a su sociedad, tenían la familia como unidad básica y se basaban en un sistema patriarcal en el que cada familia provenía de un antepasado común. La mujer tenía una gran participación en la sociedad aunque no se puede hablar de la existencia de un matriarcado.

Vivían en castros u oppida desde los que se ejercía el control del territorio y las decisiones se tomaban desde las asambleas de los ciudadanos. Su carácter guerrero y el conocimiento que tenían acerca de los romanos los convirtieron en unos estupendos guerrilleros.

La guerra contra los astures

Lucio Carisio, legado de Augusto en Hispania, fue el artífice de la derrota de los astures en Hispania. Llevó su estrategia en base a tres fases:

  1. Preparación de la conquista y primeros enfrentamientos con los astures. En esta fase se produce el asedio de Lancia.
  2. Los romanos avanzan por las montañas y toman posiciones estratégicas en torno a las vías de comunicación. Además, contactan con los puertos costeros.
  3. En esta fase se producen las últimas sublevaciones y revueltas.
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La guerra de montaña. Augusto contra los cántabros

Augusto pretendía dominar los puertos cantábricos para favorecer el abastecimiento de Germania. Además, tenía cierta urgencia por terminar el conflicto en el norte peninsular cara a la opinión pública y también para desocupar unas legiones que necesitaba en otros lugares del imperio.

Se llevó a cabo una guerra de desgaste a la que se sumó la escasez de trigo a la que fueron sometidos los cántabros. Cayo Antistio Veto es quien se encarga de victorias como la de Monte Vindio o Monte Bernorio, llegando finalmente a la costa tras fragmentar las líneas de los cántabros.

El asalto a Monte Bernorio

Monte Bernorio basaba sus defensas en una estructura de muros y fosos concéntricos. Los romanos instalaron un campamento en la base del lugar y se dedicaron a abrir un pasillo de aproximación a través de estas defensas. En este tiempo se produjeron algunas escaramuzas con los habitantes de la ciudad que salían al encuentro de los romanos por sorpresa.

Finalmente y gracias a este pasillo de aproximación, los romanos llegaron hasta la puerta de la ciudad llevando a cabo un rápido asalto y saqueando y destruyendo la ciudad.

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Un mundo en cambio

Una vez que Roma se hizo con las tierras del norte peninsular se produjeron inevitables cambios tanto en la población como en la economía y otros aspectos. Los romanos comenzaron a vincular los castros con las minas, objetivo de su interés especialmente por la necesidad de oro y plata que surgió por la reforma monetaria de Augusto, el pago de tributos y los salarios de los legionarios.

Respecto a los tributos, muchos autóctonos se ofrecieron a trabajar en las propias minas como forma de pago de estos impuestos lo que aleja parcialmente la idea de que todos los mineros eran esclavos de Roma.

La presencia de legionarios romanos también supuso un cambio. Su función era la de mantener la seguridad y el orden, la vigilancia y la protección. La sociedad cántabra se fue disolviendo poco a poco por la aparición de nuevas élites, los cambios de asentamientos y la transformación de elementos autóctonos para adaptarse a la vida romana.

Las Guerras Astur-Cántabras en la propaganda augustea

Desde el principio este conflicto tuvo un carácter sagrado ya que se inició con la apertura de las puertas del templo de Jano en Roma y concluyó con el cierre de las mismas simbolizando el final de las hostilidades en Hispania.

En estos momentos Augusto era asemejado con algunos de los héroes de la mitología grecorromana al mismo tiempo que se creaba su imagen como caudillo militar. Sin embargo, la recuperación de los estandartes robados por los partos hicieron que las victorias cántabras del emperador quedaran en un segundo plano.

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