El culto al sol y los pueblos prerromanos

El sol, al igual que la luna, ha sido tenido en cuenta por los pueblos prerromanos de la Península Ibérica de varias formas. Siendo el astro rey, el que proporcionaba luz y calor y del que, por tanto, dependían no solamente las cosechas sino el paso del tiempo y de las estaciones, no es de extrañar su importancia en la religión celtibérica y su inclusión en la cosmogonía popular.

En este artículo trataré de explicar de qué formas se encuentra al sol en las culturas celtibéricas y el significado que pudo haber tenido para los habitantes prerromanos de la Península Ibérica. Como siempre, la arqueología será la fuente principal que nos ayude a comprender qué papel jugaba el sol en las vidas de las tribus celtibéricas.

Símbolos solares

La arqueología nos ha proporcionado varios signos en los que se reconoce el culto al sol. En yacimientos como la Olmeda (Soria) o Atienza (Guadaljara) han aparecido barcas solares que simbolizaban el viaje del sol por el firmamento, imagen que aparece también en otras culturas y que tiene un sentido vital cíclico. El sol nace, muere y resucita constantemente, formando parte de un ciclo eterno que representa a la Vida como tal.

Además, en varias cerámicas aparecen soles, como en las conocidas cerámicas de Numancia y también alrededor de los ciervos de Campo Lameiro. Lo más interesante de estos símbolos es que se extienden por el territorio de varios pueblos por lo que podríamos llegar a considerar que eran universales o que, cuanto menos, debían tener un mismo significado para todos.

culto al sol y ciervos de campo lameiro

El culto al sol y el caballo

El caballo es uno de los animales solares por excelencia y en el terreno de los pueblos celtibéricos, la cosa no cambia demasiado. Han aparecido varios caballos representados junto a ruedas solares, como por ejemplo los famosos caballos numantinos y también existen fíbulas mostrando un caballo decorado con soles.

El caballo, además, es un animal con tintes funerarios ya que se consideraba psicopompo, esto es, un guía del alma del difunto al Otro Mundo. El sol, que cada día desaparece bajo tierra, parece morir y recorrer el Inframundo antes de volver a renacer cada mañana. La asociación entre los viajes del caballo y del sol al Más Allá parece clara y además, esta relación entre el caballo y el culto al sol aparece en otras culturas.

caballo numancia

Los dioses solares

Conocemos principalmente dos divinidades relacionadas con el sol. Uno de ellos es Baelisto, cuyo nombre viene de “-bhel” (blanco, brillante) y significa “El Más Brillante”. Se le rendía culto principalmente en las actuales provincias de La Rioja y Asturias, donde existen aún numerosos topónimos relativos a él como San Juan de Beleño, por ejemplo. Baelisto estaría asociado al monte Bilibio, donde residiría su hogar, aunque otras teorías apuntan a que Bilibio es en realidad Baelibio, nombre real del dios.

Baelisto se identifica con el Belenos galo y el Bel irlandés, que a su vez fueron asociados con Apolo, el dios griego que simbolizaba no el sol en sí mismo sino su luminosidad y brillo. Baelisto representaría así al fuego como medio de luz y purificador de las cosechas, ganado y malos augurios. A Baelisto estarían dedicados los fuegos de Beltane al igual que ocurría con Belenos en la Galia.

La segunda divinidad relacionada con el sol es Netón, el héroe solar y dios de la guerra que los romanos identificaban como un “…Marte rodeado de rayos…”. Se le rendía culto prácticamente en toda la Península Ibérica no solamente en la zona de influencia celta sino también entre los íberos. Su nombre procede de la raíz “-net” (guerrero) y está relacionado con el dios Net irlandés, también una divinidad guerrera.

La vinculación de los guerreros y el sol puede conllevar la heroización, el guerrero mortal que gracias a sus hazañas asciende hasta convertirse él mismo en una divinidad, convirtiéndose en el ejemplo a seguir por el resto de los guerreros.

Los solsticios en el culto al sol

En la Península Ibérica existen varios santuarios en los que se evidencia la observación de los movimientos del sol por parte de las tribus celtibéricas. Uno de ellos, quizá el más conocido y el mejor estudiado, es el de Segeda, en Zaragoza, desde donde se observaba la salida del sol durante el solsticio de verano.

Plataforma de Segeda (imagen de www.planetariocosmobriga.es)

Plataforma de Segeda
(imagen de www.planetariocosmobriga.es)

Encontramos otros ejemplos en tierra de vettones: las estelas del yacimiento de La Osera (Ávila), por ejemplo, siguen la orientación solar marcando la salida y la puesta del sol en los solsticios de invierno y verano. En Ulaca, también en Ávila, las escaleras de su famoso altar de sacrificios apuntan a la salida del sol durante el solsticio de invierno.

En Campo Lameiro (Pontevedra) encontrados los famosos grabados de ciervos cuyas astas marcan un calendario lunisolar basado en tres años solares compuestos por doce meses lunares. En el amanecer del solsticio de invierno, los rayos de sol iluminan la única inscripción de la zona, “DIVI”. Esto se repite en varios conjuntos de ciervos que no tienen inscripción alguna.

Danzas solares y el Paso del Fuego

Actualmente podemos encontrar reminiscencias de este culto al sol en las danzas populares que conservamos gracias a la protección del folklore y que pueden tener su origen en danzas solares. La gente bailaba -y baila- en círculos, representando una rueda, el movimiento circular del sol en el cielo y bajo tierra cuando es de noche. Algunos de estos bailes populares se ejecutan en sentido solar, esto es, de derecha a izquierda.

Otra reminiscencia es el famoso Paso del Fuego que hemos podido ver hace relativamente poco, durante San Juan, los días posteriores al solsticio de verano. Una de las localidades más famosas por esta fiesta es San Pedro Manrique, en Soria, donde es un verdadero espectáculo ver a los mozos pasando por encima de las brasas, en muchas ocasiones mientras bailan. Es muy posible que en tiempos más antiguos, esto supusiera una forma de que los guerreros demostraran su fuerza y su valor y también una forma de purificación.

Mozo pasando sobre las brasas en San Pedro Manrique (imagen de lahoguera,es)

Mozo pasando sobre las brasas en San Pedro Manrique (imagen de lahoguera,es)

El culto al sol y la supervivencia de la tribu

¿Y qué motivos podían tener las tribus celtibéricas para estar tan pendientes del sol? Como en la mayor parte de las ocasiones, su propia supervivencia. El hecho de seguir los movimientos del sol y poder calcular el paso de las estaciones suponía también controlar los ciclos de la agricultura y la ganadería para poder optimizar los beneficios.

La maduración de los productos agrícolas depende de la insolación, por lo que previniendo las horas de sol se pueden optimizar las cosechas. De la misma forma, la luz del sol también afecta al ganado en cuanto a la disponibilidad de los pastos para alimentar a los animales, lo que determina también los movimientos de trashumancia en busca de estos pastos.

La reproducción de los animales también depende del sol, ya que la aparición del celo en las hembras depende de la temperatura y de la luz ambiental. Esto permitía planificar los rebaños con antelación al poder calcular más o menos cuánto se producirían los nacimientos de los nuevos animales.

Hasta aquí este rápido repaso sobre la importancia del sol para las tribus celtibéricas. Os dejo el tema “Caballos solares” del grupo Àrnica. ¡Que lo disfrutéis!

Bibliografía

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1995) Diccionario de las Religiones prerromanas de Hispania. Ediciones Istmo
BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M. (1977) Imagen y mito. Religiones mediterráneas e ibéricas. Ediciones Cristiandad.
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HERNÁNDEZ GUERRA, L. (2013) Vacceos. Historia y romanización de un pueblo prerromano del Valle del Duero, Universidad de Valladolid
PÉREZ GUTIÉRREZ, M. (2009) Astronomía y geometría en la Vettonia en Complutum, vol.20, pp. 141-164
SALINAS DE FRÍAS, M. (2006) Los pueblos prerromanos de la Península Ibérica, AKAL Universitaria

Licenciada en Historia en la Universidad de Alcalá y dedicada desde hace años a los celtas de la Península Ibérica, emprendí esta aventura en forma de blog para dar a conocer a estos desconocidos que son los pueblos celtibéricos. Huyo de los mitos, busco el rigor histórico y muestro aquí los resultados de mis estudios e investigaciones contados de forma amena para que a nadie le dé pereza leer Historia.

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